
Con una población total de casi cuatrocientos habitantes en temporada de invierno, Cosuenda es una de las pequeñas localidades de Zaragoza que más vestigios de pueblos antiguos conserva. Se localiza en la parte occidental de la Comarca Campo de Cariñena, coronada por dicha localidad aragonesa. El origen de Cosuenda se remonta al año 1142, fecha en la que están datados los primeros documentos que hablan de dicho municipio, relativos a la constitución de la Comunidad de Daroca.
Cosuenda fue un territorio que sirvió de testigo en el año 1363 cuando Castilla fue ocupada y se libró la batalla con los ejércitos castellano y aragonés, comandados por Pedro IV de Aragón. La huella de destrucción que dejó en la localidad es uno de los mayores hitos de su historia.Ven y vísita Zaragoza.
La época de la Edad Media dejó también su rastro en forma de castillo, una construcción del siglo XV de estilo entre mudéjar y gótico. En este siglo la demogafía de Cosuenda pasó por uno de sus peores momentos, pero poco a poco se recuperó alcanzando un estado más favorable en el siglo XVII.

Zaragoza es una provincia aragonesa que ofrece numerosas opciones turísticas. Una de ellas es Contamina, una localidad cercana a la Sierra de Padros, en pleno Valle del río Jalón, uno de los afluentes del río Ebro. Cuenta con un censo exacto de poco más de cuarenta habitantes en temporada de invierno, de lo que se deduce su reducido tamaño. El literato José de Cora contribuyó a la difusión de este pueblo con su novela ‘Secuestro y fonda de Cela en Contamina’, una historia de ficción que narraba el secuestro de uno de los Premios Nobel nacionales más conocido: Camilo José Cela (1989).
A dos kilómetros encontrarás Alhama de Aragón, donde se sitúa la ciudad balneario. Al sureste también se localiza, muy cerca, el conocido como Pantano de Tranquera. Contamina es una localidad que ha vivido tradicionalmente de la agricultura y actualmente sigue contando con numerosas plantaciones, especialmente de árboles frutales. Cuenta, además, con su propia casa rural y con un restaurante que te dará la oportunidad de probar los platos más granados de la gastronomía aragonesa.
Si hablamos de la historia del municipio, destaca su empleo durante la época medieval como lugar de parada para caballos del Servicio Real de Correos. Diversos establos hacían las veces de refugio para estos animales mensajeros. Fue, por otro lado, un lugar crucial en la Guerra de la Independencia (siglo XIX), pues contó con un destacamento inglés que luchó fervientemente contra las tropas de Napoleón. El bando nacional se hizo con él justo antes de comenzar la guerra civil española (1936-1939).

Aunque hasta el año 1916 se le conoció como ‘Malpica’, Malpica de Arba es un nombre que resuena hoy como uno de los lugares más emblemáticos de la geografía aragonesa y zaragozana. Pertenece a Biota, un municipio al que pasó tras ser independiente hasta principios de la década de los setenta del siglo pasado. A día de hoy, es una localidad que pertenece a Cinco Villas, una comarca con capital en Ejea de los Caballeros. Se encuentra a apenas cien kilómetros de Zaragoza capital.
Se trata del típico pueblo de piedra de la comunidad maña, cuyo entramado urbano está construido de forma que proteja a la población del viento cierzo. Su trazado de suelos ha hecho pensar a no pocos historiadores en un origen claramente defensivo de la estructura del asentamiento. Las casas blasonadas atribuidas a la nobleza rural de épocas anteriores es uno de los principales atractivos, aunque a día de hoy este tipo de viviendas ya casi se ha perdido y apenas quedan en pie.
Los alrededores de Malpica de Arba han sido siempre un foco de concentración de explotaciones ganaderas (corrales) y de construcción de molinos. Aunque a día de hoy son edificios ya derruidos por el paso del tiempo, puede apreciarse su origen fácilmente. Sirvieron como vivienda a campesinos y trabajadores de la tierra en numerosas explotaciones agrícolas.

Si habéis llegado hasta aquí es porque seguramente estáis pensando en casaros, y posiblemente en Zaragoza, ¿no?. Una de las primeras cosas que tenéis que tener claras es no hacer caso a los”expertos” que os intentan meter presión con el hecho de lo agobiante que es preparar una boda, porque de un tiempo a esta parte eso ya pasó a mejor vida.
Sí, sí, hoy en día las bodas en Zaragoza, lo mismo que en cualquier parte, no son tan complicadas como antes. Hoy tenemos esta gran ventana abierta que es internet para ultimar todos los detalles con suficiente tiempo de antelación. Si tenéis algún problema o no sabéis de algo, no acudir al primero que se os ocurra, porque os pondrá mucho más nerviosos.
Acudir a internet, y asunto solucionado. Las nuevas tecnologías ofrecen portales dedicados exclusivamente a organizar bodas. Os dan consejos de todo tipo, desde el traje de la novia hasta el lugar de celebración, en este caso en Zaragoza, pasando por los trámites del papeleo, ya sea la ceremonia por lo religioso o por lo civil, y el asunto a veces para algunos espinoso del vídeo, el fotógrafo, las invitaciones, regalitos y demás…

La localidad de Moneva se encuentra en la provincia de Zaragoza y cuenta con dos atractivos principales: la Iglesia parroquial de Santa Eulalia y el pantano, que comparte su nombre con el del municipio. Apenas cuenta con ciento veinte habitantes en temporada de invierno.
Si atendemos a su atractivo desde el punto de vista arquitectónico, Moneva te ofrece la posibilidad de visitar la Iglesia de Santa Eulalia, una construcción de cabecera llana y asentada sobre tres naves. Una bóveda de lunetos general y varias cúpulas sobre pechinas forman el techo del templo, que cuenta además con crucero y varias capillas.
En la parte sur se levanta la torre de planta cuadrada y octogonal en su parte más alta. Alero, friso de esquinillas, ventanucos de medio punto y óculos forman parte de su estructura desde su construcción. Las pilastras, la pirámide octogonal y una cúpula rematan la estructura de la torre.

En la comarca zaragozana del Campo de Daroca encontramos uno de los pueblos aragoneses más interesantes de toda su geografía: Manchones. Si hablamos de historia, conviene mencionar que los antepasados de esta localidad fueron, en principio, los celtíberos de Valdeager, según muestra la documentación que se tiene a día de hoy sobre los primeros asentamientos. Cerca, en Monteagudo, se encuentra otro de los focos históricos donde este pueblo se asentó.
Jaime I decidió en 1248 otorgar la independencia de Manchones con respecto a Daroca y entra a formar parte de Sesma del Campo de Gallocanta (Aldeas de Daroca, comunidad que se perdió en 1838). Más de medio siglo más tarde, en 1910, está datado el primer acueducto con que cuenta la localidad, edificado para evitar que las inundaciones entorpecieran el paso de diferentes transportes, como el tren.
La historia de Manchones ha dejado numerosas reliquias arquitectónicas para la posteridad. Si disfrutas con el arte, sea cual sea el siglo de procedencia, sin duda es un municipio que te cautivará.

La verdad que si le hacemos caso a la historia, no es extraño decir que fueron las aguas del Ebro las que hicieron a Zaragoza. Sin ir más lejos, fueron los romanos los que aprovecharon la cercanía de este gran caudal de agua para fundar su Caesaraugusta. Los árabes recogieron el legado del Ebro, para denominar a estas tierras Sarakosta.
Pero no hace falta irnos demasiado lejos en el tiempo para relacionar a Zaragoza y el Ebro, o a Zaragoza y el agua. En el 2008 se celebró en la ciudad la Exposición Universal, cuyo tema central y emblema fue precisamente el agua.
La historia del Ebro y Zaragoza también se enriquece con las múltiples leyendas que a ambos relaciona. Dicen que a San Lamberto, por no querer adorar a los dioses paganos, le cortaron la cabeza a orillas del Ebro, y que fue el santo mismo el que colocó con sus propias manos la cabeza cortada en el lugar de enterramiento de los Innumerables Mártires de Zaragoza.

También escrito con uve, ‘Saviñán’ es una localidad zaragozana de apenas quince kilómetros cuadrados y una población que no llega a los mil habitantes. Su localización la encontramos en el Sistema Ibérico, en el valle del Jalón, muy cerca del río afluente del Ebro del mismo nombre. Las aguas del río Jalón son imprescindibles pues abastece a los innumerables campos del cultivo agrario.
Sabiñán ofrece al visitante la posibilidad de contemplar un conjunto urbano y paisajístico único. El casco urbano es uno de los más bellos de toda la comunidad aragonesa y está coronado por la ermita de San Roque, que lleva el nombre del patrón municipal. Las calles son estrechas pero de gran longitud y las viviendas se encuentran bien seguidas unas de otras.
La casa consistorial se sitúa en el centro del pueblo, en la llamada Plaza de España, donde también podemos encontrar el centro médico y un amplio espacio donde se celebran siempre los actos oficiales y festejos. Uno de los grandes atractivos de Sabiñán es la capacidad que ha tenido para mantenerse en el tiempo como pueblo, con sus casas pequeñas, sus callejuelas rurales y sus costumbres culturales en plena provincia de Zaragoza.

Junto al nacimiento del río Grío, en la provincia de Zaragoza (Comunidad de Aragón), encontramos uno de los pueblecitos con más encanto de la comunidad: Codos. El río Grío, afluente del Jalón, baña los alrededores de esta localidad y la abastece de agua favoreciendo así el cultivo agrícola de numerosos productos.
Como en la mayoría de localidades de Zaragoza, en Codos el visitante podrá encontrar numerosos monumentos históricos, especialmente religiosos. Destaca por encima de todos la Iglesia de Nuestra Señora de la Magdalena, un edificio que fue construido en piedra de mampostería y ladrillo y que está datado en el período gótico, como puede apreciarse en su apariencia externa (siglo XVI). Cuenta con una preciosa torre octogonal y conserva en su interior varios retablos de la época del gótico tardío y pre-renacentista.
La Bóveda de crucería estrellada es una de las más bonitas de toda la provincia de Zaragoza y solo por verla merece la pena pasar por Codos. La Virgen del Mar, patrona del municipio, tiene su capilla debidamente brindada entre los muros de Nuestra Señora de la Magdalena. El 2 de febrero, cada año, la cofrades de San Blas celebran en su interior festejos tradicionales que datan del Medievo.

Uno de los municipios históricamente más ricos es Santed, situado en la provincia de Zaragoza (Aragón). A lo largo de casi veinte kilómetros cuadrados, cuenta con una reducida población de apenas sesenta y cinco habitantes. Como muchas de las localidades aragonesas, Santed guarda entre sus calles y muros un importante patrimonio histórico y monumental.
Destaca, en primer lugar, la Iglesia de Santiago Apóstol, que data de finales del siglo XV, en pleno período gótico. Se trata de una construcción formada por una sola nave general protegida por una bóveda de crucería bellísima y estrellada.
Un par de capillas hacen las veces de transepto y al final de la capilla cuenta con una enorme torre de dos cuerpos. El estilo gótico tardío se deja ver en la sillería y la mampostería.