
Zaragoza, una ciudad fundada por el Emperador Augusto y en la que todos los pueblos que pasaron por la Península dejaron huella, hay que pensar que está en un cruce de caminos que une el Cantábrico con el Mediterráneo y también con los Pirineos, es lógico entonces que en la ciudad de la Pilarica podamos ver herencia cultural y artística de lo más variado. Zaragoza es la única ciudad romana que tiene el privilegio de tener el nombre de su fundador: Caesaraugusta (César Augusto).
Podrás disfrutar como un romano en el Museo del Foro, el Museo de las Termas Públicas o el Museo del Teatro Romano o si prefieres, como un musulmán, en el Palacio de la Aljafería, el palacio musulmán mejor conservado de Aragón y actualmente sede de las Cortes autonómicas (en el siglo XV, la Aljafería fue la sede del Tribunal de la Santa Inquisición).
Pero ya sabes que lo que no hay que perderse en Zaragoza es la Basílica del Pilar, aunque en la ciudad mañica hay muchísimas más cosas que te sorprenderán positivamente por ejemplo, la Catedral del Salvador, más conocida como la Seo. En este lugar de culto que encontraras en la Plaza del Pilar, podrás admirar la mezcla de estilos: románico, gótico, mudéjar o barroco. En la misma plaza tienes también el Palacio de la Lonja donde podrás visitar alguna de las exposiciones que se realizan a lo largo del año.
Son muchas las cosas que ofrece Zaragoza, pero no tendría sentido dejar de hablar de su lugar más emblemático: la Basílica del Pilar. Este templo empezó siendo un templo románico y luego uno gótico-mudéjar hasta que en 1674, decidieron comenzar las obras de la gran basílica debido a la cantidad de peregrinos que iban a ver a la Virgen. Cuenta la leyenda que la Virgen fue a consolar al apóstol Santiago que predicaba a orillas del Ebro. Ella trajo el pilar (columna de jaspe) que hoy en día sostiene la imagen, además encargó que allí mismo se construyera una capilla y ¡vaya capilla!.
Pero si pasas de iglesias, monumentos y rastros del pasado, Zaragoza es también un lugar ideal para ir de compras, salir a tomar una copa o quizás visitar lugares más tranquilos. Los zaragozanos son muy aficionados a pasear y algunas opciones son el Paseo de la Independencia, una calle que une la Zaragoza histórica con la Zaragoza comercial o la Calle Alfonso I que sale desde la Plaza del Pilar y lleva hasta el Coso. Es una zona peatonal donde encontrarás de todo, incluidos los famosos adoquines (caramelos gigantes) y las frutas de Aragón que son los dulces típicos.

Otro tipo de paseo más tranquilo es hacer un recorrido a pie, en barca o en bicicleta por el Canal Imperial de Aragón una obra de ingeniería de más de 100 kilómetros que pasa junto al Parque Primo de Rivera, el pulmón verde de Zaragoza. Aquí tienes áreas de recreo, fuentes, caminos y jardines…
Y a la hora de comer, lo mejor es ir de tapas por los bares del centro, hay muchos y con diferentes ambientes. En la Plaza Santa Marta y si te van los toros, te recomiendo el Marpy, un local taurino donde tomar pescaito frito de todo tipo o rabo de toro estofado. También tienes El clavel, donde te aconsejo los huevos rotos con jamón y en la Taberna El Lince las anchoas en salmuera. El recorrido lo podrías completar en el Bar Dominó que siempre está lleno de gente, si pruebas sus montaditos sabrás el porqué.

Además de la Plaza Santa Marta tienes los bares del Tubo o los del Coso, así que si te van las tapas en Zaragoza han puesto en marcha una tarjeta para tapear, se llama Zaragoza Card Tapas y cuesta 12 euros.
Hay muchísimas cosas que ver y hacer en esta ciudad y también en su provincia, así que en este blog dedicado a Zaragoza intentaremos conocer sus pueblos, monumentos, restaurantes, fiestas… esto es sólo el principio.