
Alhama de Aragón, una población a orillas del río Jalón y con un nombre árabe que significa la fuente termal. La riqueza de este lugar es precisamente esa: 8 manantiales de aguas termanles con una temperatura de 34 grados y 4 balnearios modernistas, aunque en la actualidad sólo funciona uno, Termas Pallarés. Los otros 3 balnearios han sido comprados y hay varias iniciativas para ponerlos en marcha, pero lo más destacado en Alhama es su lago termal, único en España con 2 hectáreas de superficie y dos islas.
Alhama viene de Al-Hammam que significa los baños. De esa época todavía quedan dos pilares construidos en la roca y que se llaman el Baño del Moro y el Baño de la Mora. Estos manantiales medicinales también los habían usado los romanos que llamaban a este lugar Aqua Bilbilitanorum.
Los lugares más interesantes, además de sus aguas termales, son su castillo, del que sólo se mantiene en pie la torre del homenaje, el ayuntamiento en una casona modernista del siglo XIX, la Casa Palacio y las escuelas de 1898. No hay que olvidarse de su Iglesia Parroquial dedicada a la natividad de la Virgen y que está a pie de carretera. Es un templo barroco, con altar churrigeresco y torre de estilo mudéjar.
En Alhama de Aragón también hay una gran tradición alfarera y aquí se rodó la película de Luis García Berlanga, Los Jueves Milagro, en la que un pueblo llamado Fuentecilla se inventaba un milagro para que la gente visitara su balneario. Sus fiestas son el 2 de febrero en honor a la Virgen de las Candelas y las patronales son en agosto en honor a San Roque. También hay 2 romerías en mayo, una a la ermita de San Gregorio y otra a la de Santa Quiteria.

Alhama de Aragón está a poco más de 100 kilómetros de Zaragoza y pertenece a la comarca de Calatayud. Puedes llegar, además de en coche, en bus o tren y merece la pena si quieres darte un baño de agua caliente y disfrutar de la herencia que los árabes dejaron en la zona. Los balnearios, junto al castillo árabe que en su día conquistó El Cid y que se menciona en El Cantar, y las casas al pie de la roca, hacen de Alhama de Aragón un sitio especial en el que uno debe detenerse a su paso
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