
Este pueblo de la Comarca de las Cinco Villas, está a 170 kilómetros de Zaragoza y en él viven muy pocas personas, menos de 50 habitantes que disfrutan cada día de la arquitectura popular con casas del siglo XIV y XV, del nacimiento del Río Onsella y también de los frondosos bosques que rodean el lugar. Longás, tiene sabor mediaval en pleno corazón de la Sierra de Santo Domingo.
Los parajes naturales de ribera y la vegetación de montaña caracterizan a este pueblo ocupado en principio por una tribu celta, más tarde por los romanos que lo entregaron a los vascones hasta que el rey Pedro IV lo incorporó a la corona. Longás es un enclave natural en el prepirineo aragonés y en el que las aves rapaces han encontrado un lugar idóneo para vivir.
En la sierra, impresionantes cortados producto de la erosión, llamados Rallas, sirven de refugio a las aves rapaces, pero también a su falda gran variedad de flora y fauna. De las Rallas de Santo Domingo se cuentan muchas leyendas y misterios de bandidos que encontraban refugio en sus cuevas, de alguien que encontró oro y la historia de la fuente de Santo Domingo donde dicen que una vaca hincó su cuerno y comenzó a manar agua.

Sus monumentos más destacados son la Iglesia de Santa María del siglo XIV. En su interior hay un retablo plateresco dedicado a San Miguel y a las afueras del pueblo, la Ermita de Santa Magdalena del siglo XVIII y en la Sierra de Santo Domingo, a 15 kilómetros de Longás, la ermita que lleva el nombre de esta sierra.

Sus fiestas se celebran el 20 de Enero, día que se encienden las hogueras en honor a San Sebastián y el 25 de julio, día que se sube a la Ermita de Santo Domingo. Entre las costumbres heredadas desde hace muchos años, los vecinos comen alrededor de la ermita migas montañesas con tocino. Los que quieren pedir algo al santo suben descalzos.

Desde hace unos años también se celebran, a finales de octubre, las Jornadas Micológicas en las que expertos en la materia te enseñan todo sobre este mundo. Salidas a recoger setas, clasificación y además menús de degustación gratuitos. Por último te comentaré que en este pueblo de las Cinco Villas es donde más se ha mantenido viva la lengua aragonesa, una lengua que tiene su origen en el latín vulgar es decir, uno de los dialectos del latín que se hablaba en el Imperio Romano así que si vas alguna cosa aprenderás a decir, sobre todo cuando admires las casas góticas de su plaza.