
Hoy hablaremos de un monumento que, seguramente, más llame la atención a la hora de pasear: se trata del Arco y Casa del Deán en Zaragoza ciudad. Si lo buscamos quizás no nos llame tanto la atención, pero si pasamos por al lado nos maravillaremos de su majestuosidad.
Este conjunto constituye uno de los rincones más curiosos, bonitos, románticos y emblemáticos de la ciudad. Su origen data del siglo XIII, cuando en la ciudad se planteó llevar a cabo una construcción que tuviese como objetivo el comunicar la catedral don la nueva casa del deán, la figura de la cabeza del cabildo después del prelado.
Así, cerca de la puerta de San Bartolomé, en la puerta del lado oriente de la Catedral de la Seo, podremos ver un arco ojival sobre el que se construye la dicha casa del Deán. En 1293 se autorizó la construcción de un túnel o galería y un corredor sobre la calle con la intención de comunicar la casa del prior, el cual estaba adosada a la iglesia, con la reciente casa del deán situada al otro lado de la calle.
El arco apuntado que llama la atención data de hace más de 500 años, más concretamente de 1587 y sobre él destaca el bonito mirador con tres airosos ventaneles que claramente proceden de la tradición gótico mudéjar y que dan a la plaza de San Bruno. Es un fino trabajo de yesería que recuerda a las puertas y ventanas que los Reyes Católicos mandaron construir en el Palacio de la Aljafería, datada a finales del siglo XV.
Así pues, aquí tenemos la preciosa estampa de un edificio y un corredor de gran belleza y sorprendente sobriedad que nos recuerda la importancia de la era musulmana en Zaragoza. El estilo mudéjar aparece normalmente en los lugares en los que los musulmanes tuvieron gran importancia e influencia en la población, por lo que Zaragoza, con el Palacio de Aljafería a la cabeza, se convierte en uno de los lugares en los que más “homenaje” monumentístico se hizo al pasado musulmán de la ciudad.
En fin, el Arco y Casa del Deán son un lugar para esconderse y refugiarse en la historia de esta antigua ciudad, un lugar en el que pararse, sacar una foto y reflexionar sobre el pasado turbulento y sus restos que hoy día visitamos en parte como homenaje a toda la historia que cargamos a nuestras espaldas.