
Zaragoza es una ciudad que conserva en sus calles multitud de palacios y casas nobles que a lo largo de los años han ido sufriendo una serie de reformas y modificaciones para poderlos adaptar a los nuevos tiempos.
La Casa de Armijo, de estilo renacentista, es ejemplo de ello, casa que tendremos como tema principal de hoy.
En el palacio podremos destacar, primero de todo, el patio interior, que suele ser el elemento más característico de este tipo de construcciones pues se piensan los patios como núcleos y lugar de actividades central del edificio. Contiene una planta cuadrada no regular y se puede acceder a él (al patio) de manera tangencial, a través del zaguán de entrada que se enmarca en un arco de medio punto.
La edificación, consta además de dos cuerpos de altura. El cuerpo inferior corresponde con la planta baja y entreplanta, el cual se compone con una estructura porticada, hecha a base de puentes de madera y cuatro columnas de gran esbeltez. Las columnas tienen una altura de seis metros y medio y se componen de basa y pedestal liso que es rematado por collarino de ovas y un capitel de estilo jónico.
El cuerpo de arriba o superior se corresponde con la primera planta, la planta digamos noble. Está hecho por una doble arquería de medio punto en cada uno de sus lados, descansando, en el centro, en columnillas exentas de basta y también capitel jónico. Por otro lado, en los extremos, en medias columnas de características iguales que se adosan a las pilastras de las cuatro esquinas.
En correspondencia con la caja del patio, el palacio posee en el sótano cuatro pilastras de sección cuadrada y de ladrillo que tienen como función el soporte de las columnas de la planta baja. El suelo del patio queda, maravillosamente, sustentado mediante una bóveda.
La fachada principal, la primera imagen del palacio, es de ladrillo macizo tradicional aragonés, agramillado y con refuerzo de piedra en la parte inferior de la esquina. En la fachada, en la parte de la derecha, podremos ver la puerta de entrada al palacio.
Y es que un palacio de tal índole no podía tener otro uso que algo importante. Así, la Casa de Armijo es hoy en día la sede de Justicia de Aragón.