
En Zaragoza nos podremos encontrar con bellas sorpresas. Una de ellas es la que presentamos a continuación, a saber, el Museo del Foro de Caesaraugusta en la capital. Se trata de un lugar en el que podremos entender a la perfección cómo era la vida cotidiana en el centro neurálgico de la ciudad romana.
Los restos arqueológicos que se exhiben pertenecen a un mercado de la época del famoso emperador romano Augusto y al foro urbano edificado ya en tiempos de Tiberio, su sucesor. Este último era el principal lugar de reunión de los políticos y el lugar donde se desarrollaba la vida político-administrativa, religiosa y económica.
El recinto se organiza teniendo como principio un gran espacio abierto, que se rodea de varios pórticos circundantes y entre el cual se distribuyen los edificios más significativos de la época, a saber, la Curia (que se dedicaba a usos políticos y administrativos), la Basílica (donde se desarrollaban asuntos jurídicos y comerciales y el Templo principal de la ciudad.
Al lado de estos restos se encuentran las tabernas, locales que se dedicaban a usos comerciales y seguramente otros edificios relacionados con la administración.
El conjunto monumental se completa con distintos elementos ornamentales de los que en el caso de Caesaraugusta conocemos algunos a través de su representación en las monedas de la ciudad.
Y es que esta ciudad tuvo un recinto forense desde el momento mismo de su fundación, en época de Augusto, al que se adaptaba a las irregularidades del terreno. La excesiva humedad y las crecidas del río pronto hicieron necesaria su reforma. La principal actuación de esta reforma consistió en nivelar el terreno con diferentes capas de tierra y grava y en construir una nueva red de cloacas con la intención de mejorar el saneamiento y drenaje.
Sobre esta nivelación se construyó durante años un gran conjunto que en el momento llegó a acoger unos 33 mil kilómetros cuadrados. No obstante, hoy día tan sólo se conservan parte de dos pórticos y tabernas que cerraban el conjunto por el lado oeste, un edificio grande (seguramente un aula de planta basilical) y un edificio monumental, seguramente el lugar que ponía en comunicación el foro con las instalaciones portuarias.
Así pues un gran lugar que precede a una gran ciudad, unos restos que nos dan a entender la vida de aquellos primeros zaragozanos.