
En plena Sierra de Algairen, Paniza es un paraíso para la fauna, la flora y los senderos con olor a madre selva en primavera. También es un buen lugar para coger setas, desde el popular revollón, hasta los níscalos, las setas de cardo o las llanegas. Este municipio pertenece al Campo de Cariñena y está a 53 kilómetros de Zaragoza y 6 de Cariñena.
Paniza se puede ver en lo alto de una colina, con un arroyo a su falda y un casco urbano de urbanismo típico medieval. La plaza principal está rodeada de edificios renacentistas como la Casa Valero Bernabé que es el actual ayuntamiento. Destaca también el Arco de Montserrat que es la puerta de entrada y que formaba parte de la antigua muralla de Paniza en el siglo XVI. En este arco hay un pequeño espacio dedicado a la Virgen de Montserrat donde se colocó un retablo. Por último, la Iglesia de los Ángeles con una torre campanario del siglo XVI.
Desde el pueblo puedes dar un paseo hasta la Fuente del Hontanar es una zona de ocio y recreo equipada con mesas de obra y fogones y con un manantial bajo grandes pinos silvestres. Antiguamente iban los jóvenes a bañarse a la balsa y para ver las águilas anidar. En la actualidad agua hay poca, así que lo mejor es llevar cantimplora porque lo de fuente pasó a mejor vida.

En lo alto de la Sierra del Águila, a 7 kilómetros de Paniza, está el Santuario de la Virgen del Águila, patrona de este localidad y desde donde hay unas vistas fantásticas. Este santuario tiene cinco capillas y casas para el santero y los peregrinos.

Muy cerca está el Barranco de la Carrasca con una carrasca bicentenaria catalogada como árbol singular y monumental de Aragón. Dicen que aquí es donde se apareció la Virgen a un pastorcillo, sobre un nido de águila y de ahí el nombre de la virgen.
Durante las fiestas patronales dedicadas a la Virgen del Águila, del 7 al 12 de septiembre, los habitantes suben en romería hasta el santuario, pero no es la única romería que hacen porque también hay en San Jorge y San José.
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