
Zaragoza tiene una población aproximada de 68.000 estudiantes universitarios, así que imaginaros la animación nocturna que puede tener la ciudad. Un fin de semana cualquiera, una buena opción para empezar la noche es ir a algún bar de tapas, sobre todo los que se encuentran en las estrechas callejuelas del centro histórico.
Hay un montón de bares para elegir. Seguro que los estudiantes me dirán que no, pero para muchos el mejor es la Republicana, que puede tener los precios algo más caros, pero siempre está lleno, probando las célebres papas con mojo.
Están los que prefieren algo de comida rápida, y otros, como yo, que gustan de sentarse tranquilamente en un restaurante. En Zaragoza los hay para todos los gustos y presupuestos. Chinos, japoneses, mexicanos, italianos… ¿qué preferís?. Tampoco os perdáis la oportunidad de probar algunas de las excelencias de la gastronomía aragonesa.
¿Qué platos son los que os podemos recomendar?. Pues tenemos el bacalao al ajoarriero, es decir, bacalao con ajo y huevos, pollo al chilindrón o pollo en salsa de jamón curado, y el típico recao. Todo esto regado con cualquiera de los maravillosos vinos de Aragón, como los tintos de Cariñena.
A mí me gusta ir a comer al Restaurante Los Borrachos, en el Paseo de Sagasta, en donde que dice que ha llegado a comer incluso el rey de España. Su favorito, para más inri, es el pastel de puerros y gambas, pero también tenéis el jabalí o el faisán.
Ya después de cenar, si queréis algo tranquilo, podéis ir a las salas de cine del centro de la ciudad, o bien al Teatro Principal o al Teatro del Mercado. En una tierra como la aragonesa no os extrañéis también de poder saborear espectáculos flamencos.
Uno de los bares que suele frecuentar mucho la gente después de cenar es El Cantor de Jazz, en la calle Dato, o Concierto Sentido. La sala Morrisey o la Casa del Loco también están muy bien, y a veces tienen conciertos en directo. Seguramente que os iremos dando información sobre muchos de estos bares, locales y salas de fiesta más adelante.
Foto Vía Los Blanquillos