
A muy pocos kilómetros de Zaragoza podemos disfrutar de la naturaleza en un pinar con una gran variedad de ecosistemas llamado El Vedado de Peñaflor que, como su nombre indica, está en Peñaflor, una histórica localidad zaragozana a orillas del Gállego.
De este pueblo no se conocen sus orígenes, pero sí que por aquí pasaba la calzada romana que unía Caesaraugusta con Ilerda (Lérida) y también con el Pirineo.
Los pastores franceses descendían por estas tierras y aunque los primeros pobladores de Peñaflor eran de Zaragoza, también lo fueron algunos de estos pastores que se quedaban aquí. Por eso alguno de los apellidos en este pueblo son de origen francés como Espiau o Gaudó y también por eso, se sospecha que antiguamente aquí, se hablaba francés.
Y tras este pequeño paréntesis histórico y volviendo al Vedado de Peñaflor hay que decir que es curioso encontrar un sitio tan lleno de vegetación en una zona de paisaje árido, pero este lugar es un ejemplo de oasis en medio del desierto gracias a la reforestación. Aquí predominan los árboles más extendidos por todo el Valle del Ebro, los pinos carrascos, pero también hay sabinas y arbustos como el espigo negro o la retama.
Esta zona es visitada por muchos deportistas y amantes de la bicicleta y también es un lugar donde se desarrollan actividades educativas relacionadas con la naturaleza y su conservación. En la Ermita de San Cristobal se encuentra el Club de Orientación Ibón con mapas de la zona para hacer senderismo y no perderse. Este club y el ayuntamiento de Zaragoza hacen cursos de orientación para difundir este deporte entre los escolares de la capital aragonesa.
El lugar también es rico en fauna, pero los animales son más difíciles de ver, aunque siempre puedes toparte con una liebre o un tejón y descubrir algún insecto de esos que asustan como el escorpión o la tarántula.
En la parte alta de este bosque hay una casa forestal y una torre de vigilancia contra incendios, desde este punto las vistas son magníficas. Para llegar hasta aquí tienes que coger el camino de Peñaflor a la Ermita de San Cristobal durante unos 7 kilómetros. Empieza viendo este bonito paisaje desde arriba y luego adéntrate en él con toda la información que necesites, a pie o en bicicleta, seguro que repites.
Foto Vía: zaragozasalvaje