
Al pie de la Sierra de la Virgen y en el valle del río Aranda se encuentra el municipio de Gotor, de unos 400 habitantes y en un entorno ideal para disfrutar del senderismo, el cicloturismo, la gastronomía, además de un rico patrimonio arqueológico y arquitectónico.
En la actual ubicación del pueblo parece que se levantó una villa romana, pero a un kilómetro del casco urbano, en el paraje llamado El Calvario se encuentra un poblado celtíbero llamado Las Tres Cruces, este es el primer asentamiento conocido de Gotor.
Sobre su nombre hay quien dice que procede de la época visigoda, Gotorum, cuyo significado es Tierra de godos o de Gotten-Thor, que significa Gran Trueno. Otros dicen que viene de la influencia árabe ya que aquí también quedan restos de un castillo en el punto más alto del pueblo.

Entre sus edificios el que más destaca es el convento dominico de Nuestra Señora de la Consolación del siglo XVI. El claustro se encuentra en ruinas, pero en su interior merece la pena una visita a las yeserías barroco-mudéjares. En este convento se impartían estudios de teología, artes, retórica y gramática incluso se convirtió en Universidad, pero la Desamortización de Mendizábal provocó su abandono y a partir de 1843 el convento pasó a ser propiedad del ayuntamiento que estableció allí las escuelas y la parroquia.
En 1984 fue declarado Monumento Histórico-Artístico y actualmente, en una de las alas del convento, hay un Centro de Interpretación donde puedes conocer las investigaciones realizadas sobre el edificio.
En Gotor también merece la pena la iglesia barroca (siglo XVII) dedicada a Santa Ana y en las afueras del pueblo la ermita de Santa Bárbara, que tiene su origen en una construcción visigoda en honor de una mártir romana del cristianismo.
Precisamente por Santa Bárbara hay fiesta el 4 de diciembre, pero ahora en Semana Santa y durante la tarde del Jueves Santo en este pueblo tiene lugar el canto del Reloj de la Pasión, oración en la que se narran las últimas horas de Jesucristo.
Fotos Vía: comarcadelaranda