
No perderos la posibilidad de callejear por Zaragoza, para ir descubriendo verdaderas joyas que salen a nuestro paso.
Hoy nos adentramos en el Barrio de San Pablo, para llegar precisamente hasta la iglesia que le da nombre, la Iglesia de San Pablo, templo del siglo XV, testigo de tantos y tan grandes momentos de esta ciudad histórica.
Muchos la llaman la tercera catedral de la ciudad. Para mi gusto es una de las iglesias más bonitas de la ciudad, sobre todo por el estilo mudéjar que tanto me gusta ver en este tipo de templos. No fue la primera iglesia que hubo en este barrio, sino que la antigua era la Ermita de San Blas, que se quedó ya demasiado pequeña cuando el barrio fue creciendo.
De ahí que surgiera esta Iglesia de San Pablo, de la que no olvidaremos seguramente su preciosa torre octogonal exterior, construida en el siglo XIV. Veréis a muchos turistas parados en la fachada tomando fotos de esta torre. Curiosamente, al principio la torre se encontraba a los pies del templo, y ahora la vemos como si estuviera en medio del mismo. Seguro que la veréis desde muchos puntos de la ciudad.
Podéis visitar las dos grandes portadas de esta iglesia. La de la cara norte es la que se conoce como la Puerta de Tramontana o del Santo Cristo, mientras que la de la parte sur es la de la Virgen del Pópulo.
Si pasamos al interior de la iglesia nos encontraremos con tres naves y varias capillas laterales. Fijaros como la nave del lado derecho es casi el doble de ancha que la del lado izquierdo. Caminamos por el interior, y vemos la reja del coro, doradas por José de Goya, padre del famoso pintor.
Resulta de gran atractivo contemplar esta iglesia, sobre todo en especial, como os decíamos, la preciosa torre octogonal. Hay que decir que, por regla general, este tipo de torres eran de planta cuadrada, pero que sin embargo con la de San Pablo de Zaragoza parece que se cambia el estilo.
No os olvidéis en vuestra visita a la capital maña de esta bellísima iglesia.
Foto Vía La Coctelera