
Muy cerca de la provincia de Navarra, a medio camino entre Zaragoza y Pamplona está Sádaba, un pueblo de la comarca de las Cinco Villas con sabor medieval y bonitas calles empedradas que invitan al paseo.
No sólo las siete altísimas torres de su castillo destacan en este lugar, también lo hacen sus casas y los escudos que las adornan.
En Sádaba, además de su castillo militar cisterciense del siglo XIII, destaca la Iglesia gótica de Santa María uno de los exponentes más importantes de arquitectura gótica en Aragón. En la calle Capitán Salvo hay una fuente del siglo XVII, construcción de piedra tallada en sillares, en el Barrio Verde la Casa Palacio y callejeando descubrirás lugares como la Antigua casa del farmaceútico o la Casa del Conde.
Fuera de Sádaba, en el desvío hacia la localidad de Uncastillo está el yacimiento ibero-romano de Los Bañales que corresponde a una ciudad que no ha sido identificada todavía. Siguiendo con los romanos y a dos kilómetros del pueblo está el Mausoleo de los Atilios, sepulcro-templo romano del que sólo se conserva la fachada y que perteneció a la familia Atilia según la inscripción que todavía se puede ver. Por último, junto al canal y saliendo de Sádaba podrás ver el Mausoleo de la Sinagoga del siglo IV.
Y dejando la arquitectura y los yacimientos, a unos dos kilómetros tienes el Pantano de Valdelafuén, zona de protección de aves por la gran variedad que habita en este humedal (ánade azulón, garzas, cigüeñas…) y también por la riqueza de su flora. El lugar perfecto para descansar, hacer senderismo, bicicleta…
La Semana Santa de Sádaba es de interés cultural, pero hay más fiestas y tradiciones para pasarlo bien como las de la Cruz y la Crucica en mayo y en agosto, las fiestas mayores en honor a San José con encierro y capea de vaquillas así que, si quieres ir para estar tranquilo y descansar lo mejor es que no vayas en agosto, claro.
Foto Vía: sadaba