
El estilo barroco está muy presente en la arquitectura de Zaragoza, y data de mediados del siglo XVII, cuando tuvo su primera aparición. La etapa de mayor auge coincidió con el reinado de Carlos II, años en los que este estilo dejó de ser característico de los edificios civiles y se volcó a los monumentos religiosos.
Algunos de los sitios más emblemáticos de las líneas barrocas son la basílica del Pilar, la torre de la Seo, la Iglesia de Santa Isabel, la Iglesia de San Carlos Borromeo y la que hoy nos ocupa: la Iglesia parroquial de Nuestra Señora del Portillo.
Fue construida en honor de la Virgen cuya intervención milagrosa salvó a la ciudad en 1137 de un ataque musulmán. Habitualmente mencionada como Iglesia del Portillo, este monumento cristiano data de los años de la Reconquista, pero fue reconstruida en su actual estilo barroco en el año 1702.
Tras los severos daños sufridos durante los Sitios de Zaragoza, fue nuevamente restaurada y reconstruida en sucesivas ocasiones en los siglos XIX y XX. Su nombre se debe a la ubicación cerca de la puerta del Portillo, en la muralla de la ciudad, algo que la convirtió en un blanco fácil para los ataques.
El interior de la iglesia está formado por tres naves decoradas profusamente por ornamentos realizados en estuco en el año 1728. Estos elementos simulan un manto vegetal que desciende por las pilastras y muros del edificio.
Uno de los aspectos más destacables es la Capilla de las Heroínas, inaugurada en el año 1908 en honor de las mujeres que lucharon durante Los Sitios en la ciudad. Se trata de Agustina de Aragón, Casta Álvarez y Manuela Sancho, a quienes se dedicó este monumento.
También se puede ver allí a otras mujeres de gran importancia, como son las cuatro mujeres fuertes de la Biblia: Ester, Judith, Jahël y Débora, cuyas imágenes ilustran las pechinas de la cúpula. Una visita estupenda para aquellos que reservéis vuestros alojamientos económicos en Zaragoza.
Información práctica
• Dirección: Plaza del Portillo, 11 – Zaragoza
Foto Vía: Expo Zaragoza 2008