
Recorriendo la provincia de Zaragoza nos encontramos con numerosos castillos y torreones que muestran la agitada historia, sobre todo durante la Edad Media, que han sufrido estas tierras. De entre todos estos restos de fortalezas, una destaca especialmente.
Se trata del castillo de Trasmoz, un lugar en el que se alía un emplazamiento paisajístico privilegiado, una historia que nos habla de batallas y señores feudales y un aura de leyenda y brujería que todavía aumenta más su atractivo.
En cuanto al enclave donde se yergue el castillo de Trasmoz, mientras nos aproximamos a él se comprueba que todo el conjunto de fortín y población queda protegido bajo la sombra del Moncayo, que con sus 2.316 metros de altitud sobre el nivel del mar, es el pico más alto de todo el Sistema Ibérico, además de ser la cúspide del Parque Natural de la Dehesa del Moncayo.
En lo referente a la historia del lugar, hay que tener en cuenta el carácter fronterizo de estas tierras situadas en el oeste de Aragón, prácticamente limítrofes con las actuales comunidades navarras y castellanas, que en los tiempos en los que se fundó el castillo eran territorios independientes y enemigos.
De hecho, el castillo comenzó a construirse en el siglo XII con la torre del Homenaje y un primer amurallamiento que la rodeaba, si bien posteriormente se amplió con una segunda muralla. Cuando llegó el siglo XIV, Trasmoz fue un escenario para la Guerra de los Pedros, entre los reyes de Castilla y Aragón, y la construcción sufrió graves desperfectos.
No obstante, hasta hoy en día ha llegado gran parte de su estructura compuesta por seis torres unidas por murallas. Y aunque décadas atrás se realizaron diversas campañas arqueológicas y de restauración, el aspecto actual es muy parecido al que debió contemplar Gustavo Adolfo Bécquer cuando se instaló en el cercano Monasterio de Veruela.
Bécquer llegó a esta zona para beneficiarse de un clima ventoso y seco que le aliviara de su tuberculosis. No lo logró, pero en cambio se empapó de la magia del lugar y de aquí tomó la inspiración para algunas de sus famosas leyendas. Una de ellas ambientada relata como el castillo de Trasmoz es lugar de celebración de aquelarres, es decir, congregaciones de brujas.
El ambiente mágico que envuelve al castillo tiene un origen histórico. Se dice que, allá por el siglo XIII, lo habitó un sacristán de la cercana Tarazona. Este sacristán eligió el lugar para realizar alquimia, ya que se dedicaba a labrar moneda falsa. A partir de este hecho histórico, la leyenda sobre Trasmoz fue creciendo con los siglos, y hoy si llegas a él, elige el atardecer y deja volar la imaginación, pasarás un poco de miedo pero disfrutarás mucho más de estas ruinas históricas y legendarias.
Foto Vía: Raymond355