Berdejo

Berdejo está situado en el valle del río Manubles. Una urbe muy pequeña de sólo 25 habitantes. Un dato que en apariencia parece irreal y, sin embargo, muestra el encanto de este lugar familiar y entrañable. Manubles está situado a 14o kilómetros sobre el nivel del mar.

Según explican los historiadores, en Berdejo nació el eremita San MIguel. Después, el hombre en busca de soledad y silencio decidió instalarse en Torrelapaja. Ahí formó una comunidad religiosa que es la sede del nuevo pueblo en la carretera de Calatayud-Soria.

Por este nexo de unión, Torrelapaja formó unidad con Berdejo que se rompió después por el progreso continuo (de aquel entonces no actual) y ambos pueblos firmaron nuevamente la independencia. En un acuerdo que fue incluso corroborado por Fernando III en Carta Real.

Los inviernos son muy fríos en el lugar ya que la altura ronda los 800 metros. La agricultura no es productiva ya que quedan muy pocas manos jóvenes para trabajar la tierra. Las nuevas generaciones prefieren tomar rumbo hacia la ciudad.  No hay escuela por lo que los niños del lugar acuden a clase a otro pueblo de Zaragoza: Villarroya.

Las casas descansan sobre una antigua peña rocosa al pie de una antigua fortaleza. Cerca del castillo. La parroquia está situada bajo la advocación de San MIllán. Tiene un brillante ábside románico, de tambor. La nave fue gótica en sus inicios pero quedó convertida al barroco posteriormente en el siglo XVII. La Casa Consistorial está junto a la iglesia. Destacan la sillería y el ladrillo del siglo XVI. Destacan las arcadas de la planta baja y columnas robustas.

La Asociación Cultural y centro de Estudios Armantes propuso que la parroquia de San Miguel fuese considerada monumento nacional.  Gracias a esta asociación la comarca está recibiendo un importante impulso cultural. Trabajan por mejorar la zona de la sierra de Armantes: que se encuentra a un lado y otro del Manubles y el RIbota.

Una población de 25 habitantes tiene mucho que ofrecer a un visitante que puede encontrar en el lugar tranquilidad, descanso, relax y bienestar durante unos días diferentes. Unos días que pueden servir para romper con el ritmo frenético de la gran ciudad a través del encanto de Aragón.

Foto vía: Zaragozame

Pulsa aquí para imprimir este artículo

  • No hay comentarios todavía ...