
El tramo más conocido del río Huerva, es precisamente su desembocadura en el Ebro, en la propia ciudad de Zaragoza, capital que recorre prácticamente de norte a sur. Si bien casi todo su periplo urbano lo hace de forma subterránea, bajo algunas de las arterias principales de la ciudad.
Sin embargo, el Huerva, antes de convertirse en un río urbanita, es mucho más salvaje y natural, regando a lo largo de su recorrido lugares de gran belleza
Uno de ellos es el área conocida como Hoces del Huerva, que consta del tramo de río que discurre entre las localidades de Tosos y Vistabella, dos localidades integradas en la comarca zaragozana de Cariñena.
El itinerario que hace el Huerva en esta zona se prolonga durante unos veinte kilómetros, y llega un momento en el que el cauce se adentra en el término municipal Herrera de los Navarros, territorio ya integrado en otra comarca vecina, en este caso la de Campo de Daroca.
Entre las tierras cariñenenses y darocenses, el río Huerva o La Huerva como se le conoce en la zona, crea espacios de gran valor geológico y natural incluidos en la Red Natura 2000 con dos figuras de protección:
Lugar de Interés Comunitario (LIC) para los parajes del Alto Huerva y la Sierra de Herrera y Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) para otros tramos del río y la zona conocida como Las Planas.
Las aguas van trazando un itinerario muy irregular, adaptándose al terreno e incluso esculpiéndolo con su fuerza constante, de ahí que surjan valles estrechos y divagantes meandros encajados. Pero la variedad de paisajes que nos ofrece el Huerva se enriquece con la combinación entre estos rincones angostos con otros donde dominan las vegas más extensas.
Ésa es la gran riqueza del Huerva, la variedad de entornos naturales que él por si sólo origina. Ya que a lo largo de sus orillas, lo mismo encontramos zonas de monte bajo dominadas por la carrasca, los pinos de repoblación, los enebros o los quejigos, que nos encontramos con densos bosques de ribera.
Foto Vía: Mgrimpho