
Un entorno rural puede ser el lugar elegido por un empresario estresado sometido a una enorme presión laboral. Un momento para apagar el móvil y respirar de la tranquilidad de un pueblo que parece alejado del mundo. De las costumbres sociales que a veces entorpecen el rumbo hacia la felicidad de una persona. Es posible aprender a escuchar el silencio que suena con fuerza en las noches veraniegas de Villalengua.
Este pueblo que está situado a 112 kilómetro de la capital aragonesa aporta el ritmo de vida tranquilo de un lugar que tiene algo más de 600 habitantes. Está situado al oeste de la provincia junto a las aguas del río Manubles un río importante en caudal de agua. Una riqueza importante en cualquier momento pero especialmente en verano, cuando muchos pueblos sufren como consecuencia de la sequía y los recortes de agua.
A nivel histórico, podemos destacar que este pueblo fue saqueado en varias ocasiones en la primavera del año 1452 por los castellanos. En una de esas ocasiones, los aragoneses pudieron retomar el control gracias a la unión popular de los vecinos de los pueblos cercanos: Moros, Cervera y Aniñón. Datos históricos que aportan relevancia a esta población aragonesa cargada de sencillez y humildad.
El nombre del pueblo también ha sufrido una pequeña modificación ya que en el siglo XVI se llamaba Villaluengua. En el cambio de nombre, fruto de la evolución, perdió una letra del abecedario. Una vocal que no resta importancia a este lugar que merece la pena visitar.
Visitar un pueblo pequeño también es enriquecedor porque supone descubrir otro estilo de vida. Además, también permite contagiarse de la nostalgia de los habitantes que generalmente anhelan tiempos mejores, tiempos en que el lugar fue habitable por niños pequeños. Con el aumento de la esperanza de vida, y la inmigración, casi no se escuchan las voces de los niños riendo en los parques.
En el pueblo, quedan algunos pastores. Y la base de la economía, principalmente, reside en las frutas de hueso y pepita, el viñedo y el cereal. Las fiestas patronales se celebran del 17 al 20 de junio. También destaca la celebración de la fiesta Matar la vieja que se celebra en Semana Santa: los niños cantan por las calles una canción mientras las abuelas les lanzan caramelos desde los balcones. A pesar de ser pequeño, el pueblo cuenta con todos los servicios necesarios. Tiene una sociedad cultural y recreativa y una fonda.
El casco urbano se organiza en torno a la plaza principal, junto a la iglesia en honor a Nuestra Señora de los Ángeles o la Asunción. La iglesia es del siglo XVI tiene estilo barroco y posteriormente se añadió una cúpula barroca. Conserva el escudo de la orden de Jerusalén.
Situada junto a la plaza del Diezmo. También existen casas antiguas que destacan por su fachada, por ejemplo, la Casa de Mancebón en la plaza de Santa Lucía. Se sospecha que en el pasado pudo ser un convento porque aunque ha sido restaurada conserva algunos rasgos como las rejas en las ventanas. Hay una plaza del castillo, sin embargo, no se convervan restos materiales del mismo. Cerca del río Manubles se conserva el Molino de Arriba que servía para moler y sacar agua para consumo humano.
El turista puede disfrutar de las vistas impresionantes de las Cárcavas de Villalengua. Cerca de este lugar están las ruinas celtíberas que son restos de una calzada romana. Además, también hay una laguna que los habitantes del lugar utilizan como piscina de verano para refrescarse.
Este pueblo pertenece a la comarca de Calatayud. Villalengua fue una plaza fortificada en las luchas entre Aragón y Castilla.
Foto vía: Turismo de Zaragoza