Aunque durante la primera mitad del siglo XX cambió de nombre dos veces (de Belmonte del río Perejil a Belmonte de Calatayud), a día de hoy los turistas pueden visitar Belmonte de Gracián, calificativo que el propio pueblo le dio como homenaje a uno de sus ciudadanos más ilustres: el escritor Baltasar Gracián.
La localidad zaragozana cuenta con numerosos monumentos civiles y religiosos que, una vez más, muestran la mezcolanza de estilos arquitectónicos y pictóricos propia de esta zona de España. El castillo, de origen musulmán, se encuentra en una cima próxima y, a pesar de su estado de ruina, es uno de los mayores símbolos de la localidad.
Dentro del palacio, el visitante puede encontrar la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, una denominación realmente curiosa. El castillo se construyó en el siglo X y ha sobrevivido a las pugnas entre aragoneses y castellanos del siglo XIV, según los diversos archivos.
La iglesia gótica de San Miguel, construida en el siglo XV, hunde sus raíces en pleno casco urbano, muy cerca de diversos edificios oficiales. Cuenta con una nave y varias capillas laterales y se ha convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas de todo el mundo debido a la impresionante cúpula que alberga este pueblo de Zaragoza.
El interior combina la fuerza arquitectónica del gótico con los detalles decorativos más propios de la tradición mudéjar. La portada de la iglesia marca el contrapunto por su corte renacentista-herreriano.
El Acueducto, a pesar de que tradicionalmente su construcción siempre se ha referido al pueblo romano, se atribuye a los musulmanes. No obstante, la localidad de Belmonte de Gracián cuenta con un importante yacimiento romano de mosaicos y pequeñas construcciones descubiertos a finales del siglo pasado.
El gran atractivo de este municipio de Zaragoza se encuentra precisamente en estos edificios de características tan heterogéneas y en la cantidad con que cuenta, pues es un pueblo que apenas sobrepasaba los doscientos habitantes en 2008. Si te apetece hurgar un poco en la historia y descubrir cómo diferentes pobladores de la Península Ibérica han dejado huella en la misma, tu destino cultural es Belmonte de Gracián en Zaragoza.
Foto vía: Panoramio-Chusly