
Cuando los visitantes llegan a Zaragoza una de las primeras cosas que optan por ver es la Basílica del Pilar, de gran belleza, que suele cautivar a quien lo ve. Sin embargo, muy cerca de ella, a tan solo unos metros, se halla otra gran joya, concretamente románica, aunque sin duda es una gran amalgama de estilos (románico, gótico, renacentista, mudéjar, barroco y neoclásico).
Posiblemente el desconocimiento de esta gran belleza se deba a que durante 20 años y hasta 1998 se llevo a cabo una enorme restauración que impedía su visita, desde ese año son muchísimos los zaragozanos y turistas que la han visitado y han podido conocerla a fondo.
Aunque su nombre es Catedral del Salvador, es conocida con el nombre de La Seo, fue la primera catedral cristiana de Zaragoza y se asienta sobre el foro de la ciudad romana, la ciudad visigoda y la mezquita mayor musulmana, cerca de las cuales se encontraban la mayor parte de los edificios importantes de la ciudad.
Su cubierta está llena de luminosidad, gracias a las numerosas y ricas claves que adornan la bóveda, estas son de madera, de espina cardinal gótica y de grotescos renacentistas.
La cubierta de la Seo esta llena de destellos luminosos, efecto visual creado por las numerosas y ricas claves que adornan las bóvedas. Son de madera, de espina cardinal gótica y de grotescos renacentistas, destacando las fantásticas pinjantes de la ampliación de don Hernando de Aragón. Todas llevan como complemento policromo la variada heráldica.
En su interior hay que destacar un armario en cuyo interior se encuentran los relicarios de San Valero, patrón de la ciudad de Zaragoza, San Vicente y San Lorenzo.
Sin duda una de las visitas obligadas cuando se tiene pensado reservar nuestros hoteles en Zaragoza, con historia y misterios que hasta los propios habitantes de la ciudad desconocen.
Foto Vía: juanedc