
Alagón es una de las bonitas escapadas que podemos realizar desde la capital aragonesa. Situado tan sólo a 24 kilómetros de Zaragoza, el municipio pertenece a la comarca de la Ribera Alta del Ebro. Se trata de un lugar estratégico antes de llegar a Zaragoza.
Su ubicación, como encrucijada de caminos, lugar por donde han pasado diversas civilizaciones, le da un aire especial, como si el peso de los siglos se notara en el aire.
Y es que no hay piedra, rincón, ladrillo o recoveco que no huela a historia, a historias, aquí los siglos no pasan ni se suceden, sino que se dan la mano. Las diversas civilizaciones que han pasado por Aragón han dejado aquí su huella haciendo de Alagón uno de los municipios más hermosos de los alrededores de Zaragoza y una prueba visual de lo que nos encontraremos antes de llegar a la capital. Se trata de una alcoba de califas, sede de Cortes, un lugar de reales desposorios y escenario de grandes batallas.
De entre tanta historia y misterio destaca sobre todo su Casco Histórico, no en vano designado como Bien de Interés Cultural. Una de las visitas obligadas es la iglesia mudéjar de San Pedro Apostol, la cual posee o mejor dicho, mantiene, el alminar andalusí del siglo XI, un alminar con casi mil años de vida.
Otra de las visitas que hay que hacer es el ex convento de San Antonio, hoy día reciclado como casa de cultura y que posee una escalera decorada por el mismísimo Goya. También merece la pena visitar la rococó iglesia de San Antonio de Padua y el conjunto de palacios mudéjares construidos entre los siglos XV y XVIII.
Además, también destacan la presencia de los ríos Ebro y Jalón, los cuales conservan en sus orillas parte de sus bosques galería y el Canal Imperial de Aragón, aquella descabellada idea llevada a cabo por Ramón Pignatelli y que dejó en Alagón una de las obras de ingeniería más importantes de la época, el acueducto de El Caracol.
Foto Vía: Toperez